Samos es una isla grande dentro del tamaño que suelen tener las islas griegas. Está en la parte más oriental del Mar Egeo y es literalmente hermosa, con playas estupendas, altas montañas, pequeñas llanuras y mucha vegetación. Su ciudad principal es Samos pero hay más puertos importantes y pequeños poblados diseminados por toda la isla.
Es un sitio con muchos lugares de interés arqueológico, con monasterios y capillas que podemos visitar, restaurantes, cafés y bares, una importante plaza hotelera y claro, como el resto de las islas, una historia mitológica: se dice que aquí nació Hera, la esposa de Zeus y el genio matemático Pitágoras. Es una isla que está habitada desde hace siglos y se ha especializado en la construcción de barcos debido a sus densos bosques, pero lo cierto es que hay muchos viñedos y de aquí proviene, por ejemplo, el vino moscato, ese vino dulce tan característico de los postres.
Samos estuvo bajo dominio extranjero, allí pasó el invierno el famoso Marco Antonio, estuvo bajo dominio ateniense y otomano y se incorporó a Grecia a comienzos del siglo XX. Así que con semejante historia hay muchos sitios de importancia histórica para visitar. Podemos por ejemplo, recorrer el puerto, construido sobre las ruinas del puerto antiguo ideado por Polícrates, ver la reconstrucción de la Muralla de Samos que en la antigüedad encerraba la ciudad y el puerto, el Túnel de Eupalinos que aseguraba el abastecimiento de agua y era al mismo tiempo una salida secreta de la ciudad, las ruinas del templo de Hera o la acrópolis antigua en la colina del Kastro.
A Samos se llega mediante ferries todos los días, con el Pireo y con Kavala y con las islas vecinas de Siros, Paros, Forunos e Icaría. E incluso podemos llegar desde Turquía y desde Atenas (1 hora), y Kos, vía avión, ya que posee aeropuerto propio.
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