
El Palacio de Knossos, tiene unas dimensiones inmensas, unos 17.000 metros cuadrados, y 1.500 habitaciones, fue la principal obra arquitectónica del período minoico, hogar del legendario rey Minos, y también del Minotauro, ser mitológico mitad hombre y mitad toro, el laberinto se construyó para él.
La civilización minoica se desarrolló en la isla de Creta, allí se construyeron enormes palacios siendo uno de los más conocidos y mejor conservado éste último. Gracias a estas joyas vienen muchos turistas a visitar las ruinas y rememorar el “Mito del Minotauro”. Construido 2000 años a.c, destruido tres siglos después por un terremoto, y vuelto a reconstruir. Siguió sufriendo destrucciones, reconstrucciones, abandonado, habitado por dorios y romanos. En su época de auge había más de 1000 esculturas, magníficos murales, contaba con alcantarillados, carreteras pavimentadas, agua corriente.
Habitado por unas 300 personas entre familia real y sus sirvientes, se cree que llegó a tener hasta cinco plantas.
Dueño de una belleza, que no hay palabras que las pueda describir y de un atractivo mitológico sin igual, se encuentra la Gran Sala del Trono, donde aún perdura el trono de alabastro donde se sentó el rey Minos, o una pintura mural espectacular en la sala de la reina, o Mégaron de la Reina, con el famoso fresco de los delfines. Las pinturas murales, sobresalen por su belleza, tales como representaciones de figuras femeninas, de plantas, de actividades cotidianas, y otras extraordinarias como “El Salto del Toro”, deporte adorado y temido por los minoicos, ha perdurado una enorme cabeza de toro rojo.
El Palacio abre sus puertas entre las 08:00 y las 18:00 horas, los menores de 18 años y estudiantes entran gratis, hay varios días que no se abona la entrada.
Desde Herakleion capital de Creta se puede llegar en autobús, ya que dista 5 km., la línea Número 2 demora 20 minutos.
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